oracion del domingo

El anuncio de Cristo Resucitado y las consecuencias para la vida de los creyentes centran la lectura de la Palabra de Dios. El paso de la incredulidad a la fe y su anuncio, la vida moral, las esperanzas que profesamos, los motivos para vivir, todos tienen como único fundamento el que Cristo está vivo. Escuchemos con gozo esta Buena Noticia, que lo es para toda la humanidad (Hch 10,34a.37-43; Col 3,1-4 y Jn 20,1-9).

¡Alegría! Aleluya! ¡Cristo el Señor resucitó!
Como un grito en la mañana, ¡resucitó!
Como amigo en el camino, ¡resucitó!
Como aquel que da la vida, ¡resucitó!


En el alba de la vida, en el gozo y en la pena;
en el hambre desgarrada y en el pan sobre la mesa;
en el niño que sonríe, en el anciano que aún sueña
y en el hombre que camina ansiando sementera.
¿Dónde estás, Señor, dónde?
En el hombre que me busca y en el joven que se aleja;
en el canto del hogar y en el llanto de la guerra.
En palabras silenciadas y en los gritos de protesta;
en la cruz de cada día y en mi amor como respuesta.

Aquí estoy, con vosotros, en el silencio y en la espera;
aquí estoy, con vosotros, con el alma en flor despierta;
en esta Pascua de luz, galopando por las venas:
sangre de Dios alumbrada por un Dios que vive y sueña.
¿Dónde estás, Señor, dónde?
Aquí estoy, en el silencio, provocando la sorpresa;
abre los ojos y mira hacia dentro y hacia fuera,
que en el lagar del dolor, en el trajín de la fiesta
o en la noria del amor, yo, el Señor, llamo a tu puerta.

Quien se siente caminante, de seguro que me encuentra.
Llamando por las esquinas, voy de camino y sin tregua,
peregrino hacia Emaús para sentarme a tu mesa;
partiendo el Pan con cariño, descubrirás mi presencia.
¿Dónde estás, Señor, dónde?
Vivo estoy y para siempre, resucitado a tu vera.
Grita conmigo: ¡Aleluya!, que ha merecido la pena.
Resucité del sepulcro, y el cielo se hizo tierra.
¿Dónde estoy?, preguntas… Tu vida es la respuesta.

¡Alegría! Aleluya! ¡Cristo el Señor resucitó!
Como un grito en la mañana, ¡resucitó!
Como amigo en el camino, ¡resucitó!
Como aquel que da la vida, ¡resucitó!

 

Isidro Lozano


 

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