la hora de la Palabra

Lecturas: Jeremías 20,7-9; Romanos 12,1-2 y Mateo 16,21-27

Tú piensas en lo que te interesa

Cuando estuve en Puerto Rico por cuestiones pastorales, me impresionó que decir a uno "vete al infierno" era una ofensa muy grave. Pues eso es lo que le dice Jesús al primer papa: "Apártate de mí Satanás", o que se vaya al infierno. Realmente esta expresión del Señor es tan fuerte que fue la que usó para superar las tentaciones del desierto: "Apártate de mí Satanás". El Señor no le acusa a Pedro de herejía, le acusa de no pensar como Dios, le acusa de tener su propio "mesías".

No "nuestro" Dios, sino el Dios verdadero

Parece que tenemos obligación de creer en un Dios omnipotente que puede contestar a todas nuestras peticiones, un Dios con infinita paciencia con nosotros y justiciero con los demás, un Dios que reparte los premios a nuestro gusto... En definitiva, que creemos en nuestro Dios, no en el Dios de Jesús... Y el verdadero Dios nos podría contestar que en cuanto hizo al hombre libre perdió 'su omnipotencia'; podría haberlo controlado todo, si hubiera creado no hombres sino robots. Máquinas nosotros, ¿o quisiéramos que Dios convirtiera a nuestros enemigos en robots?

Un Dios tan humano como divino

Nos maravilla un Dios haciendo de todo, sabiéndolo todo... Lo que hace temblar nuestra fe es un Dios crucificado, un Dios que perdone siempre y a todos, un Dios que permita que crezcan juntos el trigo y la cizaña, porque ambos son criaturas suyas, un Dios que premie por igual al que trabajó todo el día que al que solo trabajó una hora...
Nos cuesta aceptar un Dios que haya creado únicamente por aquella razón por la que se hacen todas las maravillas, por amor. Decimos que queremos un Dios que ame; en realidad preferimos un Dios que riña y castigue a los demás; preferimos un Dios que gobierne estrictamente, a un Dios que llore con nosotros; preferimos un Dios ante el que arrodillarnos, que a un Dios que se arrodilla con nosotros...
¡Qué sería de nosotros, de la humanidad, de las familias..., si Dios fuera como nosotros pensamos en algunos momentos! Menos mal que el Dios de Jesús es distinto, es Otro.

"El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Si la cruz fue el destino de Jesús, sus discípulos no van a tener un destino diferente. Aunque nos cueste entenderlo, como a Pedro, nos sentiremos queridos por Dios cuando amemos la cruz como la amó Cristo. Cargar con la cruz de cada día es sinónimo de ser fieles al proyecto de Dios: lo que se intuye como camino de sufrimiento, resulta que es el único camino de salvación.

 

Isidro Lozano

 


 

 

Oracion de mi parroquia

Da sentido a nuestra esperanza, Señor

Propuesta.-

Padre, tenemos la esperanza de que un día el Reino de tu Hijo alcance al mundo entero; por eso hoy presentamos las necesidades de todos los seres humanos que luchan por construir ese Reino. Decimos todos: "Da sentido a nuestra esperanza, Señor".

1. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes; por todos los que ejercen algún servicio en la Iglesia, para que trasmitan a todos los creyentes el fuego de los profetas y la fidelidad al Evangelio. Oremos.

2. Por todos los que sufren enfermedad o dolencias de cualquier tipo, para que el Señor les dé coraje para tomar la cruz de cada día y seguirle fielmente. Oremos.

3. Por todos los estudiantes que se enfrentan a los exámenes en este mes de septiembre, recién empezado, para que los esfuerzos y el trabajo realizado sean acordes con los resultados. Oremos.

4. Por los que no han podido disfrutar de vacaciones; por todos aquellos que han disfrutado de un tiempo de descanso, para que comiencen esta nueva etapa con la mirada puesta en Cristo, el Señor. Oremos.

5. Por nosotros, por nuestra parroquia, para que como hemos leído hoy en san Pablo, sepamos distinguir la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada y, con alegría, ponerlo en práctica. Oremos.

 

Oración.-

Padre, renueva día a día el corazón y la mente de todos los que formamos la familia de tus hijos, de manera que sepamos discernir y realizar lo que te agrada. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

 

Ciclo A - Domingo XXII del Tiempo Ordinario

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