la hora de la Palabra

Lecturas: Hechos 6,1-7; 1 Pedro 2,4-9 y Juan 14,1-12

El evangelio de este domingo gira en torno a una promesa, una revelación y una exhortación (Jn14,1-12).

La promesa de la última Cena

"Me voy a prepararos sitio". En el momento de acercarse a su muerte, Jesús no abandona a los que lo han seguido durante su vida. La fe nos lleva a creer que el Señor intercede, contantemente, ante el Padre por nosotros.
"Volveré y os llevaré conmigo". A lo largo de la vida, los cristianos repetimos con frecuencia el "ven, Señor Jesús" que ha orientado durante siglos el camino de nuestros hermanos. Es reconocer que la fe alimenta nuestra esperanza.
"Para que donde estoy yo, estéis también vosotros". Jesús había sido anunciado como el "Emmanuel", el Dios con nosotros. A la hora de la despedida no olvida esa misión. Estar con él es nuestra meta. La esperanza revela el amor del que nos quiere a su lado.

La revelación del Señor como camino, verdad y vida

El apóstol Tomás confiesa no saber adónde va su Maestro y por tanto ignora el camino. La respuesta de Jesús es bien explícita: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
El 20 de abril del 2008, el papa Benedicto XVI celebraba la eucaristía de este quinto domingo de Pascua en el Yankee Stadium de Nueva York. Al principio de su homilía, se hacía eco de las palabras con las que Jesús responde a Tomás: "Cristo es el camino que conduce al Padre, la verdad que da significado a la existencia humana, y la fuente de esa vida que es alegría para todos los que creen en él".
Esta revelación positiva de Jesús y de su misión incluye una serie de connotaciones que nos ayudan a vivir atentos en este mundo. Si no lo seguimos, andaremos perdidos, fuera de camino; si no escuchamos su voz, nuestra vida será un engaño; si no lo aceptamos de corazón, nuestra existencia será mortecina.

Una exhortación: llamados a la paz y a la fe

Y el Evangelio insiste: "No perdáis la calma". Estas palabras eran las más adecuadas en aquel momento en el que Jesús se despedía y necesarias para los creyentes de todos los siglos: Las calumnias y las acusaciones, la persecución y el martirio han acechado siempre a los cristianos. Pero nada podrá apartarnos del amor de Dios.
"Creed en Dios y creed también en mí": Dios no es enemigo de la causa humana. Creemos en Dios porque sabemos que él cree en nosotros, se fía de nosotros, confía en nosotros, a pesar de nuestra debilidad. Esta es la clave de la vida cristiana. Hay hombres y mujeres que no creen en Dios; nosotros creemos en Jesús, nuestro Maestro y Señor.

Su camino es "nuestro camino": Adonde tú vayas, yo iré. Por eso, no tengáis miedo, "no perdáis la calma": él es siempre nuestra paz. Vivir como creyente es hacer realidad la promesa, la revelación y la exhortación que se nos ha comunicado en el evangelio: "Donde yo estoy, estaréis también vosotros; yo soy el camino, la verdad y la vida; no perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí".

 

Isidro Lozano

 


 

 

Oracion de mi parroquia

"Tú eres, Señor, el camino, la verdad y la vida

Propuesta.-

En la Eucaristía de este quinto domingo de Pascua nos proponemos seguir el camino de Jesús para que vivamos en la verdad y hallemos la vida. Decimos todos: "Tú eres, Señor, el camino, la verdad y la vida".

1. "No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí", porque "yo soy el camino, la verdad y la vida". Que, conscientes de que somos hijos de Dios, vivamos en paz con el Señor, con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Oremos.

2. Por nuestros pastores: el papa, los obispos, sacerdotes, diáconos... Que vivan su misión con fe y esperanza, y nos ayuden a encontrar caminos de vida y de concordia en nuestra sociedad. Oremos.

3. Por los niños y niñas de nuestra ciudad que, en estas fechas, se preparan para recibir por primera vez la Eucaristía. Que cada día conozcan y amen más Jesús. Oremos.

4. Por los inmigrantes que hay en nuestros pueblos y ciudades. Que encuentren la acogida que necesitan en nuestra tierra y la sientan cada vez más como suya. Oremos.

5. Por nuestra parroquia, por nosotros y por nuestras familias. Que por medio de María Auxiliadora, cuya novena comenzaremos mañana, encontremos a Jesús como el camino, la verdad y la vida que señala nuestro andar por el mundo. Oremos.

Oración.-

Gracias, Padre, porque nos muestras el camino de la verdad y de la vida. Haz que creyendo en ti, encontremos un día el lugar que nos tienes preparado para cada uno de nosotros. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ciclo A - Domingo V de Pascua

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