la hora de la Palabra

Lecturas: Hechos 1,1-11; Efesios 1,17-32 y Marcos 16,15-20

La fuerza de Dios manifestada en Cristo

El poder de Dios se ha hecho patente en la resurrección de su Hijo Jesucristo de entre los muertos. Esta realidad se expresa en vida que ya no está empañada por la muerte, ni el luto, ni el llanto, ni el dolor, sino que es vida en plenitud para este nuestro corazón inquieto. He aquí el significado profundo para el cristiano de la acción de Dios en su Hijo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha. Aquí encuentra el cristiano el motivo de su esperanza y la fuerza para su compromiso en el mundo, para actuar y afrontar las cuestiones de la existencia como un resucitado.

Nada de quedarse plantados

Bien está que miremos al cielo, que no nos dejemos asfixiar por la pura horizontalidad de la vida. Pero tampoco podemos quedarnos mirando a las nubes, sino hacer nuestro el encargo del Señor Jesús: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación". Este mandato lo realizamos siempre que el Amor marca cada acontecimiento de nuestra propia existencia; porque cada gesto de amor nos descubre al invisible, es una victoria sobre el mal, es salvación para todos los oprimidos por el mal.

Comprometidos con Él porque Él lo está con nosotros

El evangelio de san Marcos concluye con una alentadora afirmación: "El Señor actuaba con ellos". Es verdad que la contemplación física del Señor se nos ha ocultado. Pero su presencia y su poder están en la Palabra proclamada, en la Eucaristía que actualiza y nos regala su amor, en su Espíritu que alienta la autenticidad evangélica en los miembros de su Iglesia. ¡No estamos solos en la misión encomendada! El Señor, misteriosa e incomprensiblemente a veces, camina y actúa con nosotros. Él se lo prometió a los suyos y lo cumplió: Dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo. Ellos fueron bautizados con el Espíritu Santo. Nosotros también lo hemos sido. Ser fieles a Él, a su presencia en y entre nosotros, será nuestra tarea primordial.

Más que huérfanos de Jesús (Yo estoy con vosotros todos los días), somos encargados del Evangelio, los responsables de la Buena Noticia: Id a todo el mundo y proclamad el Evangelio. Somos los encargados de decir al mundo que Cristo está vivo, porque hemos vivido y vivimos con él. No podemos callar el evangelio; si lo callamos nos sentiremos huérfanos de Cristo.
Somos los representantes de Jesús. Dios no ha abandonado el mundo; nos lo ha dejado a nosotros para que sigamos celebrando y sirviendo como el Señor. Si nos dedicamos a ello con toda el alma, contaremos, junto a Dios, del mejor abogado y defensor.

Al cielo se puede mirar un rato para levantar los ojos hacia otras realidades, para ver las estrellas...; pero después hay que volver al trabajo, a la dura tarea de cada día, a actuar y vivir imitando a Jesús. La tarea de rehacer el mundo, de recrear la historia es un acto de confianza y de mayoría de edad; Dios la ha dejado en nuestras manos.

 

Isidro Lozano

 


 

 

Oracion de mi parroquia

 

¡Escúchanos, Padre!

Propuesta.-

Jesús, resucitado de la muerte y sentado a la derecha del Padre, hoy ponemos en tus manos estas plegarias por medio de María Auxiliadora, en este día de su novena. Desde el fondo de nuestro corazón te decimos: Escúchanos, Padre.

  1. Padre, cuida al Papa Francisco, a los obispos y a todos los que en tu nombre predican el Evangelio. Que su mensaje sea acogido en todos los corazones. Unidos a María, te decimos.

  2. Padre, mira a quienes andan lejos de ti y aquellos que aún no te conocen. Hazte presente en ellos a través de los que hemos experimentado la resurrección de tu Hijo. Unidos a María, te suplicamos.

  3. Padre, contempla a todos nuestros hermanos que sufren por causa de enfrentamientos y luchas. Haz presente entre ellos tu paz y que al reconocerte como Padre vean a los demás como hermanos. Unidos a María, te rogamos.

  4. Padre, en esta comunidad parroquial se celebra, a lo largo de estos días, la novena de María Auxiliadora. Que su calor de Madre nos ayude a todos a ser auxiliadores de nuestros hermanos. Unidos a María, te gritamos desde el fondo de nuestro corazón.

  5. Padre, anima a los que estamos celebrando esta Eucaristía. Que, siguiendo tu mandato, proclamemos con nuestra vida la Buena Nueva a toda la creación. Unidos a María, te rezamos.

 

Oración.-

Padre, en este día de la Ascensión y en la novena María Auxiliadora, nuestro corazón está lleno de inquietudes. Te las presentamos a ti, Padre, por medio de Jesucristo tu Hijo, nuestro hermano, que vive contigo y está sentado a tu derecha para siempre. Amén.

 

Ascensión del Señor

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