la hora de la Palabra

Lecturas: Hechos 10,34a.37-43; Colosenses 3,1-4 y Juan 20,1-9

Pascua es una fiesta que dura cincuenta días. Es el núcleo, la raíz y la fuerza de la fe cristiana. Por eso, es la fiesta que los cristianos celebran cada domingo.

Para esclarecer nuestra historia

Convendría destacar la iniciativa, la acción gratuita y amorosa de Dios en este proceso. Dios estaba con Jesús y su acción se manifestó resucitándolo, no permitiendo que el mal y la muerte triunfaran sobre él. Y esta acción de Dios sigue siendo eficaz y actual para nosotros y en nosotros. Pero de nada nos serviría creer y repetir que Jesús ha resucitado si no sabemos quién es y qué es para nosotros; si no sabemos reconocerlo. Él mismo Jesús dijo: "Yo soy la fuente del agua de vida que brotará dentro de vosotros". "Yo soy la luz que guía hacia la vida y vosotros también tenéis que ser luz que guíe". "Yo soy la resurrección y la vida, y el que crea en mí nunca morirá".

Testigos de la Pascua

Eso es Jesús para nosotros, en nosotros. Es necesario que lo encontremos, lo reconozcamos, en el evangelio y en nuestra vida. Y que lo vivamos, que demos testimonio de él, que lo anunciemos. Es nuestra misión de cristianos, de Iglesia en el mundo. Una misión que es lucha por la verdad y el amor, por el Reino de Dios; una misión que es un camino difícil, pero que conduce hacia la plenitud de vida que la Resurrección de Jesús inicia y anuncia. Y, por eso, es una lucha y un camino de esperanza e incluso de fiesta.

Cambio en nuestra concepción del mundo

La resurrección de Jesús cambia nuestra concepción del mundo y de las cosas, de lo bueno y de lo malo, del sufrimiento y de la muerte. Porque es una opción por la vida para siempre. Por eso, felices los que esta mañana de Pascua puedan comprender desde lo hondo de su ser, las palabras de aquel periodista guatemalteco que, amenazado de muerte, escribía: Dicen que estoy amenazado de muerte... Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de vida, amenazados de esperanza, amenazados de amor. Estamos equivocados. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos 'amenazados' de resurrección. Porque además del Camino y la Verdad, Él es la Vida, aunque esté crucificado en la cumbre del basurero del Mundo.

Hoy es buen día para gritar que la vida del ser humano es lo más sagrado que existe; que hemos conseguido cotas indiscutibles de calidad de vida, pero esa calidad también debe abarcar la dimensión espiritual. Y frente a todas las ofertas de vida que nos brindan, la fuente de vida verdadera sigue siendo Dios, que en Jesús nos regala la posibilidad de vivir una Vida Nueva para siempre.

Isidro Lozano

 


 

 

Oracion de mi parroquia

Jesús resucitado, escúchanos

Propuesta.-

Animados por el Espíritu de Jesús resucitado, nuestra oración se dirige confiadamente al Padre. Decimos: Jesús resucitado, escúchanos.

1. Por el Papa Francisco, por la Iglesia...; para que anuncie a todos los hombres la Buena Noticia de Jesucristo, crucificado, muerto y resucitado, y para que todos los seres humanos creamos en la vida con mayúsculas. Oremos.

2. Por los creyentes, para que al anunciar la Muerte y la Resurrección de Jesús nos comprometamos a bajar de la cruz a todos los que, de tan diversa maneras, siguen siendo crucificados. Oremos.

3. Para que los organismos públicos de las naciones, la política y la economía se pongan al servicio de los seres humanos, de los valores de la vida, frente a los desoladores y tristes mecanismos de la muerte. Oremos.

4. Por nuestros difuntos, para que, resucitados con Cristo, vivan en paz y se conviertan para nosotros en estímulo de nuestra esperanza. Oremos.

5. Por nuestra parroquia, por todos y cada uno de nosotros, para que el Señor nos dé el coraje de afirmar siempre la vida sobre la muerte; para que seamos conscientes de que Jesús habla 'bien' a Dios de todos y cada uno de nosotros. Oremos.

 

Oración.-

Oh Dios, que en la resurrección de Jesús has dejado clara tu voluntad y tu propuesta de vida abundante para todos. Te damos gracias porque, en la resurrección de Jesús, hemos hallado respuesta cumplida a todas nuestras esperanzas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Ciclo C - Domingo de Pascua

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