la hora de la Palabra

Lecturas: Jeremías 1,4-5.17-19; 1 Corintios 12,31-13,13 y Lucas 4,21-30

Jesús con los suyos

Jesús está ante los suyos. Están pendientes de él. Todas aquellas caras son caras conocidas y, como en un pueblo pequeño, Jesús ha tratado con ellos muchas veces. Le miran y le admiran porque hace milagros. Son espectadores de sus prodigios; su doctrina les importa poco y así se lo dice Jesús.

"Vino a los suyos y los suyos no le recibieron". Esta frase de Juan está escenificada en esta sinagoga de Nazaret. No son solo los vecinos de Nazaret, ni, más tarde, solo los habitantes de Jerusalén los que rechazan a Jesús. Es la historia de la humanidad que, admirando a Jesús, lo rechaza cuando tropieza con sus exigencias, o, como los parientes de Jesús, lo tienen por loco. "Vino a los suyos y los suyos lo recibieron".

Nuestra actitud ante Jesús

Nosotros somos de los suyos, pero ¿cómo reaccionamos ante sus exigencias?

Somos unos grandes intérpretes de sus palabras tajantes. "Ama a tus enemigos": bueno yo ya perdono, pero amar no es posible; "si te abofetean, pon la otra mejilla": ¿Y la dignidad, y la justicia? "Si te piden la capa, da también el manto": toda exageración es mala. "Toma tu cruz y sígueme": no hay que ser masoquistas. "Dalo todo a los pobres": pero ¿quiénes son los pobres, Señor?

Jesús se nos va, se aleja

"Y Jesús abriéndose paso entre ellos, se alejaba".

Se aleja Jesús, cuando nos ve tan absortos en el dinero, en divertirnos, en pasarlo bien, que su voz no llega a nuestros oídos; se aleja cuando llega a la puerta de nuestro castillo y nos encuentra cerrados en nuestro egoísmo; se aleja cuando nuestro trato con Dios se asemeja al interés que demostramos por las rebajas de unos grandes almacenes.

Hemos de aceptarlo tal como es: hijo del carpintero y hombre como nosotros; Hijo de Dios, pero no milagrero; bondadoso y comprensivo, pero exigente; perseguido por decir la verdad; caminando delante con su cruz para que cada día le sigamos con la nuestra. Así se podrá decir que "vino a los suyos y los suyos le recibieron".

El peligro de familiarizarse con Dios nos puede llevar a creerlo tan de los nuestros que no nos hace falta, que no es necesario. Nosotros ya nos lo sabemos todo, ¿qué nos puede añadir el hijo de José y María? Y si lo rechazamos de nuestras vidas, él se aleja; no se hará presente donde no se le desea. Es un Dios demasiado respetuoso para entrar donde se le cierran las puertas; seguirá esperando otra oportunidad.

La tentación de deshacernos de Dios no deja de ser una posibilidad. Dios nos pone en nuestro sitio, nos explica que lo importante es su plan, no 'nuestros planes'. Una felicidad donde Dios no esté presente, tiene todos los visos de ser un fracaso.

Isidro Lozano

 


 

 

Oracion de mi parroquia

Concédenos, Señor, tu amor y tu misericordia

Propuesta.-

Necesitamos la ayuda de nuestra comunidad y la fuerza del Espíritu para vivir en el seguimiento de Jesús. Así pues, con la confianza que nos da ser hijos de Dios, presentamos al Padre nuestras súplicas, diciendo: "Concédenos, Señor, tu amor y tu misericordia".

1. Por el papa Francisco, por nuestro obispo, por los sacerdotes, especialmente por los de nuestra parroquia: que en este Año de la Misericordia sepan transmitir al pueblo cristiano la alegría de creer en Jesucristo. Oremos.

2. Jesús conocía la situación de las familias que malvivían, la escasez de los pobres que mendigaban por los caminos, el desamparo de los enfermos y de los ancianos: que nosotros seamos más conscientes de lo que sucede y nos hagamos más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos. Oremos.

3. En este día de la fiesta de san Juan Bosco, pedimos por los jóvenes que viven desorientados, por los anclados en los márgenes de la vida, por los que sufren la incomprensión y la violencia: que encuentren ayuda en su necesidad y vean en Dios una luz que les ayuda a caminar. Oremos.

4. Jesús llamó a un grupo de discípulos para que estando con él, aprendiera a descubrir el amor de Dios y después los envió a anunciar la Buena Noticia: que aceptemos la invitación de Jesús a estar con él, a aprender de él, a anunciar "buenas noticias" a la gente de hoy. Oremos.

5. Por los que nos reunimos para rezar, por nuestras familias, por nuestros difuntos: que crezca nuestro amor a Dios y a los demás, que el Señor no se aleje de nosotros, que el Señor no nos deje de su mano. Oremos.

Oración.-

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz que tu nombre sea conocido en toda la tierra y que tu Espíritu nos ayude a cumplir tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Ciclo C - Domingo IV Ordinario

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