aguinaldo2012

Mayo

El próximo día 24 de mayo celebramos la fiesta de María Auxiliadora. Una extraordinaria manifestación de devoción sencilla y popular se extiende por todas partes del mundo en torno a la Madre de Jesús bajo una de las advocaciones eclesiales más universales. La Virgen de Don Bosco, como se le conoce en todo el mundo, es del pueblo. Como el Santo de los jóvenes solía repetir, confiando en ella se ven milagros todos los días.

María Auxiliadora es una advocación para los tiempos difíciles. En momentos complicados para la Iglesia, la invocación a la Madre del Señor pidiendo protección y auxilio para los cristianos plasmó jaculatorias y plegarias que han estado siempre muy presentes en el corazón y en los labios de los fieles. María es intercesora, protectora de los débiles, aliento en la batalla, plaza fuerte en la que refugiarse ante el peligro, consuelo en el dolor y esperanza en momentos inciertos. Auxiliadora, siempre.

Don Bosco la experimentó así, Maestra y Auxilio. La constante intervención materna de María mediando el proyecto de Dios es el “hilo rojo” desde el que el propio Padre y Maestro de los jóvenes interpretó su vida al final del camino. Contra viento y marea, superando enormes dificultades y con una tenacidad inquebrantable, Juan Bosco dio impulso a un proyecto apostólico en el que la presencia de la Auxiliadora constituye una elemento carismático sin el que no puede entenderse su obra, titánica y creativa.

María fue una presencia siempre serena en tiempos de tempestad. Un manto que cobija en la desnudez de la noche. Una mirada materna que abriga el corazón de tantos muchachos en la periferia de la gran ciudad. María Auxiliadora era de casa. Se paseaba por los patios, estaba en los talleres, bendecía a sus hijos cada mañana al salir al trabajo. El Oratorio de Valdocco fue una experiencia original y paradigmática en la que, en tiempos de oscuridad y miseria, se abrieron espacios de futuro y esperanza en la vida de muchos jóvenes que sintieron decirse una noche lluviosa y fría, “pasa, quédate”. Y al día siguiente había más luz.

Don Bosco fue puerta abierta y pan partido. Su propuesta supuso futuro y dignidad para los “pobres hijos del pueblo”. En su familia, en todo tiempo, la presencia de María Auxiliadora ha sido siempre una plegaria en tiempos difíciles y un milagro cotidiano.

José Miguel Núñez
Miembro del Consejo General de los Salesianos

 

 

 

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