por si puede ser util...

Cada domingo, igual que los primeros cristianos nos reunimos como comunidad convocada por Cristo Resucitado, que celebra unida su presencia en medio de nosotros.

Hoy, igual que los cristianos de Emaús escucharemos la palabra de Dios que nos iluminará los acontecimientos de la vida y nos alimentaremos de su Pan caliente y partido en el altar y servido para ser fuertes en la fe y testigos de la esperanza. Cristo se ha quedado con nosotros en la Eucaristía para devolvernos la ilusión, la fe, la alegría y la esperanza. Digámosle hoy: Siéntanos, Señor, en la mesa de la Palabra y en la mesa del Pan. Que la Virgen María, la oyente de la Palabra cuyo mes comenzamos hoy, nos ayude a guardarla en el corazón.

 

1. VER: ¡El pan y el vino!

Dicen los mayores que “con pan y vino se anda el camino”. ¿Qué quieren decir? El pan y el vino son los alimentos más comunes. El pan significa el trabajo, el sudor, la vida de cada día, los granos que se unen para formar un solo pan. El vino quiere expresar fiesta, alegría aunque a veces puede acabar en dolor de cabeza. En torno a la comida se hace fiesta, se comparten las alegrías familiares o los malos momentos…

2. JUZGAR: ¡Cristo VIVE hoy en la Eucaristía!

En el evangelio de hoy, se nos cuenta la aparición a los discípulos de Emaús: al explicarles las Escrituras “les arden los corazones”, “le reconocen al partir el pan” y van a Jerusalén a contárselo a los apóstoles: “Era verdad, ha resucitado el Señor”. ¿Qué nos quiere decir?

1.-Jesús nos habla por la Palabra de Dios:

Cada domingo nos regala la Palabra, nos la explica, va poniendo luz en los acontecimientos de nuestra vida: nos habla por la Palabra de Dios. ¿Arden nuestros corazones al escucharla? ¿Nos hace cambiar, ser mejores? ¿Acudimos a ella para buscar luz en los problemas?

2.-Jesús nos regala el Pan que el bendice en la mesa del altar a través del sacerdote. La Eucaristía alimenta nuestra vida: es banquete, comida, reunión festiva. Jesús se nos da como alimento y nos unimos más a Él. La Eucaristía nos hace más hermanos, comunidad fraterna: queremos ser como El, “entregados”, servidores… A ella traemos la vida. ¿Valoras el alimento dominical? ¿Cómo te acercas a comulgar?

3. ACTUAR: ¡Celebra bien la Eucaristía!

En cada Eucaristía acoge la Palabra: Deja resonarla en tu interior.

Familiarízate con la Biblia: acude a los grupos bíblicos, léela a menudo, estúdiala, órala. En el templo cuida signos de respeto a la Palabra: no camines por el templo mientras se lee, que esa Palabra sea la más importante de la semana, vívela, y acógela siempre como algo a estrenar (viva).

En cada Eucaristía acoge el Pan: Intenta entender y participar en la Plegaria Eucarística. Acude siempre que puedas a comulgar, no te debilites. Prepara bien la comunión: comprométete a perdonar, da la paz de corazón, fíjate en el pan que se parte y se reparte (como nuestra vida compartida). Da gracias.

¡Ah!, No olvides que la misa continúa fuera del templo: anuncia lo que vives en el templo.¿Qué vamos a hacer?

 

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