por si puede ser util...

Estamos ya en el tercer domingo de Cuaresma. Hoy Jesús nos va a decir que El es el agua que quita la sed total, que  El es el agua que da vida  por eso  nosotros podemos decir bien fuerte ¡VIVA EL AGUA DE LA VIDA!, porque sin ella los jardines serían desierto, los animales morirían de sed, las personas no podrían vivir.  Gracias, Señor, por ser el agua que nos quita la sed de amor, de paz, de felicidad.  Señor. Y hoy también nos acordaremos de pedir por la falta de agua en tantos países del mundo.

1. VER: ¡El agua, un bien escaso!

Hay muchas clases de agua: de fuente, de…; mineral con gas o…; potable o… La usamos para beber, lavar, regar, llenar las plantas de vida… El agua es un bien escaso en el mundo. ¡No la malgastemos, sin ella no hay vida!

¿Qué pasa con la falta de agua?? ¿Conocéis otras clases de sed?

2. JUZGAR: Jesús, el pozo de agua viva.

Imaginaos otra quedada de Jesús: “vamos al monte Tabor. Habrá una sorpresa. Avisa a Pedro, Santiago y Juan”.

En el evangelio de este domingo, Jesús, superando prejuicios, habla con aquella samaritana y le descubre un AGUA VIVA capaz de devolver la sed de felicidad. Ella le pide: “Señor, dame de esa agua”. Luego marchó a anunciar a sus vecinos lo que Jesús le había dicho.

¿Qué nos quiere decir Jesús?

 

  • Jesús rompe con todos los prejuicios de su tiempo. Hay que superar prejuicios raciales, religiosos o de género. Nos necesitamos mutuamente y ayudarnos como hermanos es fuente de vida.
  • Jesús quiere darnos un agua que sacia la sed de amor, de felicidad… En el podemos encontrar lo que más necesitamos: la paz, la plenitud, la VIDA.
  • Como la samaritana, Jesús quiere que después de encontrarnos con Él anunciemos a nuestros amigos lo que ha supuesto para nosotros ese encuentro, que nos ha dado el agua viva.

 

¿Qué nos quiere dar Jesús? ¿Cómo conseguirlo?

3. ACTUAR: ¡Jesús, dame de beber!

Piensa a través de qué pozos se sigue acercando a ti Jesús: personas, oración, eucaristía, reconciliación, la Iglesia… ¿Cómo puedo mejorar el encuentro con él para potenciar mi vida interior, mi fe, la vida divina de la gracia.

Al entrar en el templo, acércate a la pila de agua bendita, toca el agua y dile: “Jesús gracias por mi bautismo, lava mi pecado, transfórmame, renuévame por dentro, dame más fe, lléname de tu vida de gracia. Y ayúdame a ser testigo para que otros crean en ti”.

No te conformes con agua embotellada… ¡Busca el agua de Jesús!

Y ya sabes: con el agua, ¡consumo responsable!

¿Qué vas a hacer para encontrarte con Jesús y recibir su agua viva?

 

 

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