decalogo
peregrinacion ADMA

La marcha-convivencia de confirmación es una catequesis muy especial que intentamos celebrar todos los años, ya que nos permite profundizar en los valores de grupo, conocer un poquito mejor nuestro entorno y compartir con los jóvenes algunos momentos de reflexión que les permitan interiorizar los valores cristianos que se trabajan en los grupos.

El lema de la marcha del pasado domingo día 18 de noviembre fue “Contigo”, que se presentó con una pequeña introducción y que sirvió para abrir nuestra marcha sobre las 11 de la mañana. Comenzamos con un recorrido que nos llevó por algunos de los puntos mas emblemáticos de nuestra ciudad que fueron explicados con detalle por Ramiro: El monumento a las parroquias de Vigo, la cruz de los caídos, las anclas de los galeones de Rande, el poblado castreño del Castro, la iglesia de la Soledad, la plaza de la Reconquista y la iglesia de Santa María de Castrelos, donde finalizamos con una pequeña dinámica que sirvió para recapitular y ordenar toda la información cultural adquirida.

En el parque de Castrelos hicimos la parada de avituallamiento, y tras reponer fuerzas hicimos una reflexión sobre el lema. A nosotros ha llegado la fe por una sucesión de muchos compromisos, de muchos “CONTIGO”. Es una palabra sencilla, que significa un compromiso, y que suele ser el comienzo de algo importante. Y todo empezó con María, que respondió que un SI a la pregunta de Dios: ¿Puedo contar CONTIGO? Simbolizamos nuestro compromiso mediante el gesto de formar una cadena atando pequeños trozos de lana que nos conectaban con el evangelio, donde todo empezó.

Tras un momento de relax en el parque, seguimos ruta por el paseo fluvial del Lagares que nos llevó hasta Samil. Tuvimos dos momentos de reflexión durante este tramo: El silencio y la soledad de los olvidados. Compartimos con un gran abrazo la alegría de estar todos juntos y poder contar unos con otros en nuestro grupo.

Llegamos a Samil y rematamos con una sencilla oración a la orilla del mar. Y como recompensa final, Irene nos obsequió con unos churros, antes de emprender el regreso a casa en autobús.

 

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